Somos IO's Architecture, un estudio de arquitectura y diseño de espacios en Bogotá. Con lo que nos cuentes acá te armamos la propuesta, con precio y tiempos de verdad. Entre más nos cuentes, más se va a parecer a lo que tienes en la cabeza.
Cuánto quieres contarme
Para saber con quién estamos hablando.
Adultos, niños con edades, y por supuesto los animales. Un gato que se sube a todo cambia el diseño de verdad.
Dónde queda y cómo es hoy.
Si queda fuera de Bogotá, cuéntanos, que ahí las visitas se organizan distinto.
Si no lo sabes de memoria, un aproximado nos sirve igual.
Acá el cuestionario se acomoda a ti.
Escoge lo que más se parezca a lo que tienes en la cabeza. Según lo que marques, más abajo aparecen unas preguntas y desaparecen otras.
La vida real, no la de la foto.
Esta es la parte que más nos sirve. Un espacio bonito que no aguanta la vida de quien lo habita dura tres meses. Si todavía no se han pasado, cuéntanos cómo viven hoy, que eso es lo que se llevan puesto.
Desde que se levantan hasta que se acuestan. Escríbelo como se lo contarías a una amiga. Si todavía no te has pasado, cuéntanos cómo es donde vives hoy.
Lo que te da rabia todos los días. Si todavía no te has pasado, dinos qué no funciona donde vives hoy. Acá sé lo más específica posible, es la pregunta que más nos sirve de todas.
Casi siempre es el problema real. Bicicletas, maletas, herramientas, la ropa de otra temporada, los juguetes.
Todas las casas tienen un puesto que nadie asignó pero todos respetan. Vale el de donde vives hoy.
Lo heredado, lo de los viajes, lo que tiene historia. Eso no lo tocamos sin preguntarte primero.
Ahora sí, cierra los ojos.
Acá no nos interesan los materiales todavía. Nos interesa qué se siente.
Descríbelo aunque suene raro. Las imágenes de la cabeza son mucho más precisas de lo que uno cree.
Marca hacia el lado que más te suene. No hay respuesta correcta, y si te da igual déjala sin marcar.
Una casa, un hotel, un restaurante, un café. Vale cualquiera, y vale decir qué fue exactamente lo que te gustó.
Mándanos lo que tienes guardado.
Las imágenes nos dicen en treinta segundos lo que un párrafo no alcanza. Acá nos pegas los links y nos subes las fotos, y se van junto con tus respuestas.
Si lo tienes privado, ponlo en secreto compartido o mándanos pantallazos, como prefieras.
Instagram de alguien que te gusta, una tienda, un proyecto, un producto exacto que quieres.
Acá está la trampa. Dos personas guardan la misma foto, una por el color y la otra por el mueble. Dinos qué ves tú.
Un color, un material, un estilo, una forma. Dilo sin pena, es información buenísima.
Acá bajamos al detalle.
Contéstanos lo que tengas claro. Lo que no, lo resolvemos después.
Toca el más y el menos para poner cuántos. Si no sabes cuántos, déjalo en uno.
Acá es puro inventario. Lo sentimental ya nos lo contaste arriba.
Si tienes la marca o el link, mejor todavía, así lo metemos al 3D tal cual es.
Lo que hay que tumbar, mover y arreglar.
Aunque suene imposible. Muchas veces lo es y hay una vuelta que llega al mismo resultado.
Lo que no quieres tocar ni por error. Pisos, ventanas, un baño que ya arreglaron.
Horarios de obra, permisos, depósito, ascensor de carga, días permitidos.
La cocina se diseña desde cómo cocinan.
Una cocina de alguien que fríe todos los días no se parece en nada a una de alguien que solo calienta.
De acá salen la extracción, el mesón y el tipo de estufa.
Con la marca y el ancho si lo sabes. Una nevera de 90 cm cambia todo el diseño.
Sé específica. El almacenamiento es el 80% de que una cocina funcione.
Hablemos de plata sin rodeos.
Esto no es para gastártelo todo. Es para no proponerte algo que no tiene sentido y para saber dónde vale la pena estirarse.
Marca lo que para ti justifica pagar más.
Esta es, de lejos, la pregunta más útil de todo el cuestionario. El día que toque recortar, esto es lo que nos deja decidir sin llamarte.
Para cuándo lo quieres disfrutando.
Un trasteo, un grado, un matrimonio, un bebé, la visita de diciembre. Si la hay, dinos desde ahora y trabajamos hacia atrás.
Tres preguntas y te dejamos en paz.
Si te fue mal, cuéntanos qué pasó. Nos sirve muchísimo saber qué no repetir.
